Es bastante fácil olvidarnos de nuestras responsabilidades. Tenemos la oportunidad de prepararnos para el futuro, pero, a veces simplemente no le damos la suficiente importancia que eso conlleva, ya sea porque no hemos tenido necesidad de algo, no tenemos todo pero si lo que necesitamos y un poco más. Me ha pasado más de una vez, que mis objetivos no son los mismos que los que me planteo en las tareas, la mayoría son para salir del paso. Ahora me doy cuenta que siempre mi objetivo ha sido el dinero. Ahora tengo la oportunidad de trabajar, pero también tengo la oportunidad de prepararme profesionalmente para que en el futuro pueda generar mucho más dinero que el que puedo hacer ahora y seguramente en toda mi vida. Espero en el futuro no trabajar por dinero, sino por amor a la carrera y a todo lo conlleva ser un arquitecto. Ahora se que mis metas las puedo cumplir, con disciplina, esfuerzo y constancia.